jueves, 13 de marzo de 2014

"EL DE AFUERA" (FRAGMENTO, "DESDE EL POTRERO", CICCUS, 2014)


"La ruta de la pelota no muere solamente en un once contra once y una terna arbitral, permeable o no. En perder, empatar o ganar. En medir la vida, o el deporte, en este caso, como una desenfrenada carrera que sólo admite éxitos y destierra a los que no ganan siempre, o nunca. Para nada termina allí. Igual tendríamos que dedicarle un debate intercontinental, o, una madrugada entera de copas en la barra de un club, para definir qué significa ganar. Y humildemente, me niego de manera rotunda a creer que todo inicie en ese punto: en ganar. Porque previamente a ello, hay kilómetros de momentos, frases, fotos y hasta jugadas que no se pueden vaticinar. Adivinar que pueden cobrar vida. Y marcarnos para siempre.  

Como aquella tarde, cuando su viejo estaba agrandado, orgulloso o satisfecho. O un poco de todo. No sé muy bien qué sensación lo recorría. Reía, mejor dicho, sonreía. Mucho. Largo. Y con la casaca puesta, esa que le revoleó su pibe por encima del alambrado en aquella final del año que definía de local jugando para un equipo del interior de la provincia de Buenos Aires, luego de ganar el clausura, y perdieron 3 a 1 sin merecer mucho más.
El tipo, el padre, camina bien a su modo. Desaprendido, libre, buscando la última vida diaria del sol. Mira fijo al pibe. Sin lagrimear. Quizás queriendo, pero él no es de ese estilo. Lo mira y le hace caras, porque veía su expresión y estoy seguro recordaba cómo el pibe puteaba, y le decía de los exististas, demagogos, que le palmeaban el lomo con el puñal en el bolsillo, o lo insultaban amparados en la impunidad que se cultiva en la masividad de la tribuna. El volante que venía de afuera, no era nacido ahí, los veía a esos y los tenía junados uno por uno. Como también distinguía a los leales de siempre. A su gente. A los que nunca lo dejaron solo. A los que aguantaron en el barco hasta cuando dio varias 'vueltas de campana'..."

martes, 11 de marzo de 2014

"UN ANCHO DE AQUÉLLOS" (FRAGMENTO, "DESDE EL POTRERO", CICCUS, 2014)


"Todavía no recuerdo cuando fue la última vez que lo vi jugar. Bah, sí me acuerdo. Nos ayudó un sábado a completar nueve tipos, en el equipo que había conformado yo con los chicos amigos y algunos ex compañeros de la liga. Estábamos desarmados y a las apuradas como siempre, y nos creíamos un cúmulo de estrellitas intocables e inalcanzables. Encima jugábamos con el mejor del torneo, que para peor, tenía muchachos militando en categorías de ascenso del fútbol italiano y argentino. Y él, con todo su desprendimiento tan característico, se calzó la seis bañada en colores rojos y negros y fue el mejor de nosotros. Dando treinta años de ventaja y en zapatillas. ¡En zapatillas! Un fenómeno.
Pero si bien, esa debe ser la última vez que lo observé pegándole con la derecha para arriba lanzando nuestra única contra del partido, que dicho sea de paso, perdimos dos a uno sólo por su épica resistencia en defensa; y lo sentí repetidamente retándome porque yo rezongaba a los cuatro vientos y desaparecía de la continuidad del juego, ese no refiere para mi razón su último acto en una cancha. Desde la acción sí. No desde lo simbólico. Desde el hecho que mis emociones presionan e intimidan para que yo traiga al presente.
Mi viejo, había integrado equipos en torneos barriales durante su juventud. Nunca le pregunté si había despuntado el vicio en infantiles de algún club. Es más, sobre su infancia pocas veces le he preguntado algo. Eso quizás ha sido un desacierto de mi parte. Si sé, que de joven ingresó como empleado bancario y allí inició una gruesa carrera hasta jubilarse con todos los honores. Ese día también lo llevo patentado entre mis ideas..." 

viernes, 28 de febrero de 2014

EN UN TOQUE... 2° LIBRO: " DESDE EL POTRERO"


LUEGO DE TRANSPIRAR LA CAMISETA, MASTICAR LA JUGADA  Y BUSCAR SIN DUDAR LA DEFINICIÓN DE ESTE LARGO PARTIDO, LLEGA EL 1° LIBRO DE CUENTOS DE FÚTBOL QUE CRUZA AL MEDIO HISTORIAS DEL BARRIO Y DE LA VIDA.

PRÓLOGO Y CONTRATAPA DE LOS PERIODISTAS ARIEL SCHER Y EZEQUIEL FERNÁNDEZ MOORES, RESPECTIVAMENTE.

PUBLICADO POR EDITORIAL CICCUS, MARZO 2014 

PEDÍ EL TUYO AL AUTOR O POR MEDIO DE  http://www.ciccus.org.ar/ed 

martes, 4 de febrero de 2014

TESIS, 1° LIBRO: "La simbología de Ernesto Che Guevara". Análisis de la construcción de la identidad de los jóvenes en el uso de la simbología












"En los últimos años la figura de Ernesto Che Guevara se encuentra en la mayoría de los espacios públicos. La imagen de su rostro acompaña consignas políticas en carteles publicitarios, se halla impreso en las remeras de los jóvenes, adorna graffitis y es materia de difusión de diversas marcas. Como otras tantas mercancías que han invadido la vía pública, el símbolo de este icono se convirtió en un objeto de intercambio monetario, como cualquier otra publicidad. Las razones y los por qué quedan expuestos en esta investigación como así también varios interrogantes necesarios para entender el fenómeno. Por caso: ¿Cuál es el desenvolvimiento de los jóvenes ante el fenómeno de la exposición de uno de los íconos revolucionarios más importantes de Latinoamérica? ¿Qué apropiación realizan para la construcción de identidad? y ¿Qué conocimiento exacto tienen estos acerca del Che? En este estudio, además, se analizó el papel estratégico de los medios de comunicación acerca de la conformación del mito del Che y sus efectos. En suma, gracias a este trabajo Ud. podrá explorar y conocer un poco más de la obra de Ernesto Guevara, tan vigente y necesaria, no sólo para los jóvenes del siglo XXI".

Autores: Ezequiel Coria-Ignacio Damiani

Director: Profesor Guillermo Quinteros

Publicado por Editorial Académica Española 17-05-2011
https://www.eae-publishing.com/catalog/details/store/us/book/978-3-8443-3805-8/la-simbología-de-ernesto-che-guevara?search=che 

sábado, 14 de agosto de 2010

Terminando de hibernar


Y sí, algún día tenía que volver. O no. Bah, mejor no me pongo a decir lo primero que me venga a la cabeza, o las frases hechas, porque voy a escribir seis palabras más y pongo punto final.

Después de un año de dilatada y necesaria ausencia, retorné. Luego de mis líneas hacia mi Tanya, dije que no iba a expresarme más, y lo hice. A medias. Y es raro, porqué no soy de la especie que se queda a media agua, con medias tintas o con términos medios. pero en este caso, excepcional como su existencia, soporté más de 300 días sin expresarme. Ganas no me faltaban. Por dónde canalizar, por dónde tirar alguna bombita.

Sin embargo, la necesidad nos vence. Siempre nos vence. Quién puede callar. Enmudecer. Tragarse sus propias verdades, o las mentiras ajenas. O viceversa. Debí decir primero viceversa.
Todos decimos y todos callamos. La formalidad nos hace querer encajar, entrar, quedar bien con todos. Mostrarnos impolutos, sin mancha, místicos, mitológicos. Creemos que un "destino manifiesto", divino, designa nuestro ser, nuestro halo inalcanzable. Creemos que un montón de excentricidades define nuestras terribles fatalidades, o nuestros efímeros triunfos. Nos creemos más de lo que somos, por más que lo explicitemos o no. El ego no escapa a nadie. Desde la psicología o desde las noches en el barrio. Est ahí. Calmo pero presente. Acecha y alimenta. Se relaja y se contrae, pero nunca desaparece.
Es como un eterno sistema de retroalimentación, que guarda un resto que produce más. Inacabable. Inabarcable. Inapelable. Insonsable.
El egocentrismo está siempre. Se lo tapa, se lo reprime, se los carga en hombros ajenos y tercericados. Raramente se lo reconoce. Siempre se lo reconoce en otros, siempre lo reconoceMOS en otros.
Y cuando nos cae el dedo señalador, el teatro. La obra maestra por la cual el ego se termina de expandir. De fundar.
La victimización, la demagogia discursiva que nos exonera de un ego que no desea morigeraciones. "¿Yo?"... "Sí, vos"... Las acusaciones al viento a los otros, a los fiscales sociales que nos etiquetan de delirantes, psiquiátricos. De locos. El otro, los otros, tienen la culpa de nuevo. La tenían antes, la tienen ahora. Y la van a seguir teniendo.
Y ahí el sistema se cierra para volverse a bifurcar en sus polaridades más nefastas, pero necesarias. Sin el ego, cómo ir y venir en la nebulosa anímica. Cómo triunfar y emularnos sin percibir comparación con materia viva alguna, y destronarnos por la derrota, estrepitarnos al calvario, al séptimo infierno. O caernos en ae cielo, paladeando la derrota con la euforia, con el éxtasis que nunca reconoce la caída, el perder una vez.
Sin el ego cómo seguir. Sino estamos acostumbrados a no nombrarlo, o a no pensarlo. Sino sabemos cómo regodearnos sino lo apretamos entre los dientes, sino lo elaboramos en las neuronas. Sino sabemos vivir sin ver qué mierda le pasa al otro. Cómo carajo está pasando su vidad.
Esperamos el error para fustigarlo. Esperamos la victoria para socavarlo. Para decirle, "es lo que tenías que hacer", "era lo esperable". Aguantamos hasta tenerlo ahí, medio liquidado para fusilarlo y calificarlo de timorato, tibio, laxo, dubitativo, pasivo, irresoluto.
Somos una especie jodida, más cuando nos queremos excluir de algo a lo cual no hay exilio. Ni pssicoanálisis, ni las pastillas que maquillan. Ni el llanto reiterado y gastado, que calma pero aviva. Ni las risas hilarantes disfrazadas de tragedia interna. Ni las muecas hurañas molidas por el dolor. Nada nos evita sentirlo. Nada.

Inconexos si los hay, este desfasado relato pretensioso de ser un escueto análisis socio-personal, es la vuelta a la escritura. El retorno a la expresión. Por eso la rabia, por eso la fuerza y la desorientación.

Así habría que escribir. Sin sentido. Ni estructuras. Ni formatos. Ni formalidades. Directo al pecho, a la cabeza. Sin violencia pero iracundo. Siempre iracundo.
El optimismo brilla por su ausencia en estas líneas. Ven, ahí la frase cliché para el cierre. Un cierre esperable.

Si el ego no envicia, ¿esto qué es?

jueves, 20 de agosto de 2009

Entre el cielo y la playa

Mis miedos siempre navegan.
Me nublan, me arrastran.
Tienen capacidades.
Son permisivos.
Entre pretéritos y futuros potenciales
me desnudo.
Discursivamente se me oye firme, heroico.
Pero es sólo una construcción.
El dolor tracciona. Arde. Embate.
Vuelvo a ella.
Al último beso, a la última noche,
a mi compañía que no sanó.
Al irrefrenable pedido de seguir,
de vivir, de guerrear.
Al abrazo cómplice del destino cantado.
A su corazón pleno por sacarme un te quiero.
A su lucidez por convencerme, por protegerme.
A su postura para bancar. A sus ganas de más.
A su ánimo. Su rabia.
Su intelectual modo de
tragarse su tragedia. Nuestra tragedia.
La ruina. Los traumas. La obsesión.
La neurosis. La intolerencia. El desgano.
El terror. El psicoanálisis. Las voces.
Los fantasmas. Los sueños, atroces.
El peso. Las deudas. Los intentos.
La agonía. La lejanía. Las cenizas.
Ella se va. No se despide.
El tiempo se lo prohibe. Le ganó de mano.
Fue su única derrota.
Un jardín de cerezos resguarda su esencia.

El mar la baña más bravo que nunca.

miércoles, 12 de agosto de 2009

Mi Tanya


Me despojo por un momento de mi subjetividad gastada y remachada.

Abandono la forzada elaboración dialéctica, con aires de irrespetuosa obra artística.
Sepulto el necesitado ego. Callo mis resquemores. Desato mis anudadas represiones.
Y digo lo que siento. Mi verdad.
Vuelvo al blog tras varios meses de desidia y ausentismo sólo por ella. Y no sé si volveré después de expresarme.
Ella, que a pesar de su milimétrica existencia bancó su esencia y se presentó intempestiva.
Fulgurante. Bulliciosa. Viva. Fresca. Distinta y puramente simbólica.
No despertó miedos, temores. No incomodó.
Llegó para maniatarme de por vida. Para establecerse como una justificada prioridad. Para quitarme unos segundos de dolor. Para convencerme. Para ser nuestro reflejo, o su extremo.
Ya no está el tiempo para mí, para nosotros. Ahora todo es de ella.
Se impone la proyección, planificar.
Yo, un tipo de innumerables palabras lanzadas casi a ritmo de metralla. Un insoportable irónico, ácido, directo, chicaneador, contestador; que se desarmó.
La toco y me rindo. La pienso y me mareo.
No conozco otra sensación que no refiera a intensidad.
Te tengo que blanquear que no desembarcas en una familia ideal, como también voy a decirte que ninguna lo es, aunque es lo que primariamente todos te quieren vender.
Tu viejo es un tipo que mastica dolor y traga cada una de sus lágrimas. Carga una culpa merecida e irreversible. Ya no puede decirle perdón a una foto o besarla, o sí puede, pero ya nada calmará el vacío de su alma.
Es un sujeto singular cargado de fastidio hacia la vida, pero más hacia la muerte. Vivenciar algunos de sus actos más tremendos y carentes de fundamentación, terminaron por colocar los últimos ladrillos que cimentaron el muro emotivo.
Dice poco de sí. Elige selectivamente a quienes relacionarse. Se rodea de pocos vínculos. Ya te digo, no es un hombre fácil.
Sin embargo, tu confirmación le volteó sus parámetros, le torció sus posturas, le destronó sus reglas.
Que cambiaste muchas vidas es una certera realidad. Que todavía muchos no caen. Que algunos te taparon, te escondieron, te lamentaron. Que otros lloraron, agradecieron.
Y la paleta de sensaciones para nada se para.
Revolucionaste un núcleo familiar y todavía no sabes de revoluciones.
Imagino todos los valores que te vamos a querer enseñar, o por lo menos yo sin ánimo de bajar línea o tendenciar tus futuras creencias. Que luches, que no te caigas, que no seas tibia, que seas de naturaleza caliente. Directa. Sin doble discurso. Honesta. Solidaria. Que te brindes por el otro. Que no te calles. Que no te impongan. Que valores para lograr valoración. Que no actúes. Que seas vos, nítida, libre. Eso, profundamente libre. Romántica. Que llores, que no te guardes nada. Que no odies. Que ames, Que te amen. Y que vuelvas a amar para que te vuelvan a amar.
Tantas cosas. Ah, no seas demagógica.
Una mirada. Un dedo en mi mano, en la de tu madre. Qué decir de ella si con sólo indicar que hospeda y da lugar a tus respiros, y lo hará por alrededor de nueve meses. Ella te va a dar la vida.

Se que este discurso se asemeja a todos los circundante durante la historia de todas las paternidades. Sin embargo, este es el mío, el más sincero, noble. Y es para vos.
Discutiendo con mis fantasmas cada día pienso en nosotros. En no defraudar. En estar. En ser espalda y pecho incansable. En primero aprender de vos, y luego enseñarte. En tomar lo más valioso de mis viejos y entregártelo. Bueno, yo soy el reflejo de ellos, y también me entregaré.
Si sufrís, ahí estaremos. Si reís, congelaremos el tiempo.
Si te invade el llanto, intentaremos no quebrarnos y abrazaremos tus penas.
Si dudas, vacilaremos unidos. Si vivís injusticias, arrasaremos cada arbitrariedad.
Nunca nos rendiremos. Seremos intransigentes y dogmáticos. Luchadores.
Nunca más volveremos a ser los mismos.
Y es por vos.